Blade Runner: La belleza de la distopía

AIMÉE DANAE HERNÁNDEZ SERRANO. 5o semestre. CCH Naucalpan

Blade Runner
Blade Runner

La adaptación cinematográfica del libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick, es otra visión panorámica de la distopía social que se presentará en la historia. Con relación a lo anterior, damos a nuestros lectores la descarada recomendación de que vean Blade Runner de Ridley Scott, para que aprecien ese grisáceo escenario desde la óptica estética de esta obra cinematográfica.  

El conflicto comienza cuando un grupo de Nexus 6 (androides creados por la compañía Tyrell, con un diseño tan real, sofisticado que sus características son casi cien por ciento humanas ) escapan de una nave matando a toda la tripulación. Este hecho llevará a que un blade runner retirado, Rick Deckard, vuelva a su viejo oficio, el cual consiste en “retirar” (asesinar ) al grupo de androides rebeldes.

Mientras que nuestro protagonista rastrea, una a una, las pistas para encontrar a los androides; éstos a su vez, van uniendo las piezas del rompecabezas. Al mismo tiempo, quedan de manifiesto una serie de preguntas que, a lo largo de su historia, han sido parte de la humanidad: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuánto tiempo nos queda en este mundo?

La narración va en dos líneas paralelas: por un lado, el camino que recorre Rick, buscando relación entre los más mínimos detalles para encontrar a los androides; asimismo, su extraña atracción por la androide Rachel, quien entra en una crisis al enterarse que no es humana. Entre ambos se va formando, poco a poco, un vínculo romántico alejado del clásico cliché; mejor aún, pone en duda el significado del amor y la vida hundiéndose en un colosal abismo de preguntas sin resolver, propias de la distopía.

Por otro lado, están Roy Batty, Pris, Zhora y Leon Kowalski, las monstruosas creaciones de la compañía Tyrell, que buscan las respuestas para alargar su existencia, dado que viven pocos años; en este mundo marchito, los androides tratan de conseguir una vida normal, haciendo un esfuerzo por pasar como humanos. Cris busca refugio en el frío hogar de J. F. Sebastián, en donde éste la recibe con estima, dado que vive solo, con la compañía de unos juguetes.

Pero Rick va cazando y “retirando” a cada uno de los androides. Rachel se vuelve una especie de redención por todos esos androides muertos y, con cierta ironía, se vuelve su amante y su amor. Asimismo, el desenlace es sinceramente contrastante, uno creería que un androide no es capaz de saber el significado de la vida, pero, en este caso, Roy Batty demuestra poseer la misma sensibilidad y crueldad de cualquier ser humano. 

La exquisitez de esta obra cinematográfica está en la riqueza del equilibrio que se logra entre la historia, la voz en off de Harrison Ford (en la versión del director) y los escenarios obscuros en los que se desarrolla esta distopía. Cada detalle de la película pone de relevancia la naturaleza humana y uno de los mayores cuestionamientos de la ciencia moderna: ¿las máquinas pueden sustituir nuestra humanidad? o ¿pueden llegar a ser mejores que nosotros? En consecuencia, encontramos la búsqueda de la perfección perdida.

Por otra parte, si comparamos el libro con la película podemos encontrar varias diferencias entre uno y otro. La película refleja la violencia, la soledad, la compañía, el amor, la muerte, la vida, el existencialismo, el miedo al tiempo, el frágil peldaño de la avaricia humana al construir seres artificiales, la crueldad, pero sobre todo, un mundo distópico que sucumbe ante el correr lento de las manecillas en el hundimiento de la vida humana. 

Por último, quizás uno como espectador se encuentre superfascinado ante esta feroz crítica a la sociedad y el sentimentalismo que nos transmite ese atroz escenario distópico, que pareciera muy lejano a nosotros; sin embargo este mundo de ficción que nos presenta el director, quizá no sea tan lejano como creemos, a lo mejor un día en el futuro seamos un Blade Runner dudando de su humanidad.

Blade Runner, 1982, Ridley Scott.
Odiseo (Sean Bean) tratando de convencer a Aquiles (Brad Pitt) de volver a la batalla. (Troy, Wolfgang Petersen, 2004)

Referencias:

Deeley, M., et al. (productores). Scott, R. (director). (1982). Blade Runner. EUA. The Ladd Company, Shaw Brothers, Blade Runner Partnership.

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